Todos sabemos que el ayuno puede ser difícil, por eso hemos compilado una lista de nuestros mejores consejos para ayudarte.
Manténgase siempre seguro durante el ayuno
Escucha a tu cuerpo: si no te sientes bien o no te sientes seguro con el ayuno, detente y busca ayuda o consejo. Siempre puedes volver a intentarlo, así que no te presiones ni te metas en una situación complicada.
¡Mantente hidratado!
Recuerda seguir bebiendo agua durante todo el día, comenzando con un vaso lleno de agua al despertarte.
Mantén tu ayuno en secreto…
No todos entienden el ayuno ni sus beneficios. A veces, la gente se muestra bastante desalentadora. ¡Contar con apoyo durante el ayuno es importante!
Estar ocupado
Ponerse a trabajar es una excelente manera de distraerse de los pensamientos sobre la comida.
Tomar un café o un té
Tomar un café o un té puede ayudar a suprimir el apetito, con el beneficio adicional de ayudar a mantener alta la tasa metabólica.
Simplemente déjate llevar
El hambre no es continua; llega en oleadas, alcanzando picos a veces y luego disminuyendo. En esos momentos, es útil tomar un vaso de agua o una taza de café para ayudarte a sobrellevarla.
Dale algo de tiempo
Sé realista: las primeras veces que ayunes no será fácil. Tu cuerpo necesita acostumbrarse a esta nueva forma de funcionar, así que dale un mes y te resultará más fácil.
No te des un atracón
Los atracones de comida inmediatamente después del ayuno pueden ralentizar tu progreso y resultar muy desalentadores.
No es un boleto dorado a Snacktown
Aún así debes seguir una dieta nutritiva en los días que no ayunas. ¡No caigas en la tentación de ir al patio de comidas!
Incorpora el ayuno a tu estilo de vida
El ayuno es fácil de adaptar a tu estilo de vida. Organiza tu ayuno para que se adapte a tu horario social o laboral; adáptalo a tu vida, no al revés.
Sobre todo, recuerda siempre tener cuidado al ayunar: no te esfuerces demasiado y, si estás preocupado o te sientes mal, haz una pausa y retoma la actividad en otro momento.