La agridulce verdad: Desentrañar el vínculo entre los edulcorantes, el aumento de peso y la insulina

Added sugars dominate Western diets, but are artificial sweeteners really a healthier swap? The answer may surprise you.

Hands holding artificial sweeteners and dispenser, exploring effects on insulin, weight gain, and hunger regulation

Key Takeaways

  • Added sugars contribute around 15–20% of daily energy intake in Western diets, often with little nutritional value.
  • The WHO advises against using artificial sweeteners for long-term weight control, citing a lack of meaningful benefits.
  • Artificial sweeteners can still trigger insulin release and feeding hormones, potentially increasing hunger and sugar cravings.
  • Some artificial sweeteners may disrupt the gut microbiome and stimulate the brain's reward centre, leading to greater overall food consumption.
  • Dieticians recommend using artificial sweeteners only as a transitional tool to reduce sugar intake, not as a permanent solution.
  • Retraining taste buds over three weeks can increase sensitivity to natural sugars, helping reduce cravings and overall food intake.

Azúcares añadidos en las dietas

Las dietas occidentales suelen considerarse densas en calorías, principalmente provenientes de azúcares añadidos, lo que provoca un desequilibrio en la ingesta y el gasto energético. Actualmente, los azúcares añadidos contribuyen aproximadamente al 20 % de la ingesta energética diaria en hombres y al 15 % en mujeres: muchas calorías añadidas sin aportar muchos nutrientes.

Edulcorantes artificiales como sustitutos del azúcar

Los edulcorantes comunes sin azúcar (como la fruta del monje, la stevia, la sucralosa, el aspartamo y el xilitol, por nombrar solo algunos) se consideran una alternativa popular al azúcar, ya que permiten disfrutar del sabor dulce de los alimentos con una reducción de calorías. A medida que más consumidores demandan alimentos con menos azúcares añadidos, la industria alimentaria ha estado utilizando más edulcorantes artificiales para sustituir el azúcar.

Directrices de la OMS

Recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) desaconsejó el uso de edulcorantes artificiales, ya que no ofrecen beneficios a largo plazo para reducir la grasa corporal. Entonces, ¿cuál es su función y cómo se comparan con el azúcar?

Impactos del azúcar en la salud

Cuando consumimos azúcar común (glucosa o fructosa), las papilas gustativas perciben el dulzor y el páncreas produce insulina para descomponer los azúcares. El problema es que, si consumimos cantidades altas de azúcar continuamente, experimentamos picos de insulina repetidos que provocan el desgaste de los receptores de insulina de nuestras células y su mal funcionamiento. Cuando esto ocurre, nuestras células no pueden absorber los azúcares que necesitan, lo que puede provocar diabetes tipo 2 y otras enfermedades crónicas.

Ilustración de la ingesta de azúcar

Edulcorantes artificiales e insulina

Aunque el cuerpo no reconoce los edulcorantes artificiales como azúcar, estos actúan sobre nuestras papilas gustativas. Se ha propuesto que la simple percepción sensorial del dulzor puede provocar la liberación de insulina, conocida como «fase cefálica de la secreción de insulina». A pesar de tener un efecto mínimo sobre la glucemia, se ha demostrado que los edulcorantes artificiales elevan los niveles de insulina, a veces incluso por encima de los del azúcar normal. Además, cuando nuestro cuerpo recibe señales de «dulce», también libera hormonas alimenticias anticipándose al alimento o bebida azucarada, lo que puede provocar un aumento de la sensación de hambre y antojos de azúcar.

Ilustración del sistema digestivo

Regulación de la insulina y el azúcar en sangre

Cuando los niveles de azúcar en sangre son altos, la insulina ayuda a reducirlos enviando señales a los receptores celulares para que almacenen el exceso de azúcar como glucógeno en el hígado o lo utilicen para obtener energía.

Los edulcorantes artificiales y el microbioma intestinal

Otros estudios han demostrado una relación entre el consumo de edulcorantes artificiales y el desequilibrio del microbioma intestinal. En algunas personas, la percepción de consumir alimentos con menos calorías debido a esta sustitución activa el centro de recompensa del cerebro, lo que puede aumentar el consumo general de alimentos, así como el apetito y los antojos.

Recomendaciones dietéticas

Los estudios a menudo sugieren que ni los azúcares ni los edulcorantes artificiales son la opción más saludable, y en cambio, se recomienda limitar su consumo. Los edulcorantes artificiales carecen de valor nutricional y no son esenciales en la dieta, al igual que el azúcar. Dietistas neozelandeses sugieren usarlos como productos de transición para reducir el consumo de azúcar. Estos edulcorantes por sí mismos no causan pérdida de peso directamente. En cambio, se recomienda modificar el comportamiento individual y desensibilizar las papilas gustativas al azúcar. Con tres semanas de reentrenamiento, la lengua se vuelve más sensible a los azúcares naturales de los alimentos, lo que ayuda a reducir la ingesta total de alimentos y los antojos asociados.

NB: Para los pacientes con diabetes, todavía se pueden recomendar edulcorantes artificiales, pero se mantiene el mismo mensaje: cuanto menos se usen, mejor.

Soluciones alternativas

Se ha comprobado científicamente que Calocurb reduce la sensación de hambre y los antojos generales de comida tras tan solo una hora de tomar la cápsula. El ingrediente activo, Amarasate, estimula la liberación natural de hormonas de la saciedad, como GLP-1, PYY y CCK, para que te sientas saciado durante más tiempo. Esto podría aliviar los antojos de alimentos azucarados, lo que podría ser un sustituto útil del azúcar o los edulcorantes artificiales y promover un control de peso saludable.

Referencias

Calocurb

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Calocurb

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